La regulación se ha convertido en uno de los grandes frenos al crecimiento de las pymes españolas. Así lo refleja un reciente informe de la Cámara de España, que identifica varios umbrales de plantilla —especialmente en los 7, 10, 20 y 50 empleados— a partir de los cuales muchas empresas encuentran mayores cargas administrativas, laborales o contables.
El estudio pone de manifiesto un problema estructural de la economía española: no basta con crear empresas, también es necesario facilitar que puedan crecer. Para ello, la Cámara de España propone avanzar hacia una regulación más proporcional, simplificar trámites, mejorar la coordinación administrativa y acompañar a las pymes en procesos clave como la digitalización, la financiación y la internacionalización.
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