El Reglamento (UE) 2024/886 moderniza los pagos en euros en la UE e impulsa las transferencias inmediatas —ya operativas y al mismo coste que una ordinaria—, pero su gran novedad es la verificación del beneficiario: los proveedores de pago deberán comprobar que el nombre del destinatario coincide con el IBAN antes de ejecutar la transferencia.
Si hay discrepancias, el usuario será advertido y podrá corregir la operación, una medida diseñada para frenar fraudes tipo phishing en los que se inducía a enviar dinero a cuentas “seguras” falsas. Con ello, se da un paso importante en la protección del consumidor en un contexto de ciberdelitos en alza.






















